Convivencias de monitores en Sarasa
31 de octubre - 2 de noviembre
Llegamos a Sarasa el viernes por la noche con tiempo amenazador de lluvia y frío, pero en realidad pudimos disfrutar de un tiempo apacible hasta el final de la convivencia, que nos perdonó hasta el final, con una despedida de abundante lluvia el domingo por la mañana.
La casa estaba muy justilla de acondicionamiento. Sucia y mal cuidada. Pero, eso sí, el entorno paisajístico de sobresaliente. Nos tocó dejar la casa, como no, mejor que como la encontramos.
En realidad lo de menos fue el estado de la casa, el tiempo y el paisaje exterior. Lo importante fue el paisaje interior, es decir, el doble escenario que escondía ese telón de fondo. Y es que pasamos dos días estupendos, el más intenso el del sábado. El primer escenario fue en torno al tema “qué hemos recibido del mundo” y el segundo “qué aportamos al mundo” con un apéndice final de conclusiones y de eucaristía compartida. Una vez más, cargamos el depósito de gasolina y afianzamos nuestra confianza y amistad. Y una vez más también, Charly plantó su tienda entre nosotros. Gracias.